sábado, 24 de enero de 2009

Aparece una solución radical al problema de la colitis ulcerosa.

Un día en la consulta de la doctora y viendo que la situación no se revertía, a pesar de haber llevado el régimen y medicamentos muy controlados y con exámenes de sangre cada quince, luego cada treinta días, ella me dice que la solución sería una cirugía, en la cual me extirparían el intestino grueso y parte del recto.
Nuevamente me quedo en silencio, como cuando me diagnosticaron colitis ulcerosa.
Para mí, esto era totalmente nuevo.
Ella me explica que es una muy buena solución, porque se trataba que en cualquier momento la enfermedad evolucionaría hacia una emergencia con un megacolon que obligaría a entrar a pabellón sin ninguna preparación.
Al contrario, si yo aceptaba la cirugía, todo estaría controlado, porque se programaba y preparaba el organismo para defenderse mejor, a pesar de ser una cirugía mayor que tenia los riesgos de ser una intervención de alta complejidad.
Sin embargo, sería una solución definitiva, con el inmenso valor que ya no tendría que tomar más medicamentos. No sólo se trataba de no ingerir altas dosis de lo que fuera por largo tiempo, sino además, evitar el alto costo en dinero, que dichos cuidados traen consigo.
Me retiro de la consulta pensando en que no iba a aceptar esta cirugía y seguiría con medicamentos, con la esperanza del efecto que tendrían que hacer tomándolos disciplinadamente.
Trataba de distraerme, escuchando música de relajación, leyendo, de vez en cuando iba a un concierto, conversaba con mis amigas.
El tiempo pasaba y se volvía en años con la enfermedad. Mis hijos habían crecido.
Sabían de lo que pasaba con su madre, pero no se les detallaban los sucesos, para darles el espacio adecuado, libre de problemáticas que no dependía de ellos solucionar, y dedicaran su tiempo y sus energías físicas y mentales a los exigentes estudios que hacían en las distintas carreras universitarias que cursaban.
Yo, seguía trabajando editando planos cartográficos en computación. Este trabajo, de bastante especialización, me daba mucha confianza en las capacidades que uno puede desarrollar, a pesar de las limitantes que conlleva padecer de una enfermedad crónica. Lo que era mejor, me entretenía bastante.
Hasta ese momento siempre fui sola a las consultas médicas. No quería preocupar a mi familia y creía que podía evaluar la situación por mí misma.
Llega el mes de Diciembre y tengo que pedir licencia médica porque tengo dolores de articulaciones, abdomen hinchado y sigo con sangramiento.
La doctora insiste en que la solución sería la cirugía los medicamentos no están haciendo el efecto deseado.
Había pasado un año entero. No se lograba apagar la crisis.

1 comentario:

Pola dijo...

Que fuerte.
Yo también sufro de colitis ulcerosa hacer 3 años, cuando tenia 18.
Desde entonces no ha sido tan terrible, una par de crisis pero no tan fuertes.
Aun creo que mi clon me sirve y espro que siga asi por mucho tiempo.

Saludos